Glosario Benjamin

Ángel

Angelus novus es una acuarela que Benjamin compró en 1920 y que adoptó como emblema de su trabajo. Según la teología escolástica medieval, un ángel no es un individuo sino una especie entera que se extingue en él. Según el Talmud hebraico, un ángel nuevo es una criatura creada para cantar un cántico nuevo. Así deben ser el arte y la literatura: creaciones irrepetibles. Y así debe ser el ángel de la historia.

 

Arte

Una parte considerable de la obra de Benjamin gira en torno al concepto de arte, término que concibe desde una perspectiva materialista y, al mismo tiempo, mesiánica: el arte conecta con el pasado y es liberador. En su análisis histórico del arte, este vive una inflexión en el momento en que la reproductibilidad técnica ocupa un lugar propio de los procedimientos artísticos. El inicio del siglo XX es un momento de transformación estructural de la percepción estética y del papel de la imagen.

 

Aura

Concepto que nace en La obra de arte en la era de la reproductibilidad técnica, pero que empieza a surgir en Pequeña historia de la fotografía. La obra de arte tradicional posee un aura que proviene de su aparición única y le confiere una autoridad simbólica. Con el aura, aparece una lejanía, la del pasado y la tradición. Por extensión, aura es todo lo que fascina de la obra de arte. Con las posibilidades de la reproducción técnica, el aura desaparece. Es el conflicto entre repetición y acontecimiento único.

 

 

Autor

Benjamin leyó el texto El autor como productor en abril de 1934 en el Instituto para el Estudio del Fascismo, que los alemanes perseguidos por el nazismo habían fundado en París. Un texto en el que Benjamin se erige en portavoz de la vanguardia revolucionaria más radical e invoca la capacidad transformadora de la producción artística. Los autores pues, son los nuevos rebeldes de la historia.

 

Baudelaire

Benjamin fue uno de los grandes intérpretes de Charles Baudelaire (1821-1867), a quien aportó una nueva clave de lectura: la captación de la dimensión social de la poesía de este autor francés. Benjamin efectuó una lectura alegórica de Baudelaire, al cual adoptó como guía de los Pasajes y su crítica. Lo leyó como el poeta de la destrucción de la vida moderna y de la abstracción social de la economía capitalista. Tomó el concepto de flâneur de Baudelaire.

 

Biblioteca

Benjamin fue un gran bibliófilo especializado en libros antiguos infantiles. Pasó meses en la Biblioteca Nacional de Francia, en París. Embalar y desembalar la biblioteca tiene un valor simbólico, tal como explica en su texto Desembalando mi historia (Discurso sobre la bibliomanía), de 1931. El gesto del coleccionista se convierte en un gesto filosófico que refleja la dialéctica entre el caos de la memoria y el orden de la colección, y en una metáfora de la relación entre presente y pasado.

 

Cita

Forma de escritura muy utilizada por Benjamin, especialmente en su Libro de los Pasajes. En él, crea un género nuevo: un mosaico de citas con comentarios propios, citas reescritas, citas descontextualizadas y hábilmente combinadas con otras citas. Benjamin atribuye una función epistemológica al arte del mosaico de textos.

 

Ciudad

Nadie antes de Benjamin había pensado la cultura tan profundamente sumergida en su medio material y urbano. Captó con gran intuición el alcance de las transformaciones urbanas en la cultura. La ciudad benjaminiana es la nueva vivencia moderna y emblema de la fugacidad de los nuevos tiempos que impone una nueva experiencia. El paradigma de esta ciudad nueva es París.

 

Cuentos

El arte de narrar desaparece junto con la capacidad de escucha del saber antiguo que, a través de generaciones, ha sido transmitido mediante los cuentos y relatos. Con la aparición de los medios de comunicación de masas, la forma de entender la comunicación desplaza la posibilidad de entrar en contacto dialógico con el pasado y el tiempo. Como dice Benjamin en Experiencia y pobreza: “Cada mañana nos instruye en las novedades del mundo. A pesar de ello, somos pobres en historias memorables”.

 

Dialéctica

La interpretación benjaminiana de este término de raíz hegeliana que el marxismo utiliza como forma de conocimiento de la historia, es muy singular. Su lectura dialéctica del pasado pone en relación elementos hasta entonces desatendidos: pasajes, calles, exposiciones, barricadas... como un curso en tensión que debe integrarse para entender el espíritu de cada tiempo. Benjamin incorpora símbolos y elementos del imaginario social que el materialismo histórico marxista no contemplaba.

 

Drama barroco

El origen del drama barroco alemán (1925) es la tesis que Benjamin presentó para su habilitación como docente, y que fue rechazada. Más que un estudio estético, es aquí donde articula su propio método filosófico. El rechazo que el romanticismo hizo de la alegoría como recurso estético y su valoración positiva por parte del barroco, le sirven para reivindicar el valor de la alegoría: el valor de lo concreto y el fragmento que es capaz de conectar con la totalidad.

 

Estética

La estética debe producir un contenido de verdad que libere energías revolucionarias. En este sentido, debe crear iluminaciones como revelaciones que permitan captar la existencia de una cosa hasta entonces no vista que resulta liberadora para cada momento histórico. Esta es la potencialidad de conocimiento de la estética.

 

Experiencia

Benjamin establece una correlación entre los efectos de la Primera Guerra Mundial y la transformación del concepto de experiencia. El año 1914 señala un antes y un después en nuestra idea del espacio y el tiempo y por tanto, de la experiencia. La Guerra dejó mudos a aquellos que regresaban, los dejó sin experiencia. El siglo XX ha borrado la capacidad de narrar y con ella, el rastro de la experiencia: una nueva y definitiva forma de pobreza que prescinde del pasado, una nueva forma de barbarie. Son las nuevas formas del mal moderno, a las cuales la experiencia no puede dar contenido.

 

Flâneur

Término aprendido de Baudelaire. Paseante urbano, consumidor, neurasténico y algo dandi que sintetiza el anonimato de la ciudad y la economía modernas, dos elementos que imponen unas nuevas condiciones de la experiencia. Pasear es casi una nueva forma de filosofar, el viajero infatigable sabe que las ciudades tienen una historia subterránea que sólo él puede captar. Al mismo tiempo, el paseante es un resistente en la medida que su acto es ocioso y opuesto al modelo de la productividad capitalista. Caminar como una forma de recibir el relato de las cosas.

 

Fotografía

Benjamin avisa del peligro que supone el uso político de los nuevos medios de reproducción de imágenes como el cine y la fotografía. La fotografía, y en concreto el retrato, fue instrumentalizado para satisfacer el gusto burgués y su deseo de pertenecer a un grupo social. En Pequeña historia de la fotografía, Benjamin empieza a articular el concepto de aura y la crítica a los medios modernos de reproducción de la imagen.

 

Goethe

El gran ensayo sobre Las afinidades electivas de Goethe es el ejemplo de la crítica en el sentido que Benjamin creía que debía tener. En él, se desmarca de la falsa totalidad en el arte, como pretendía Goethe: el símbolo en si mismo es más verdadero que su supuesta universalización. Rechaza con ello toda una tradición cultural sobre el mito y el significado del símbolo.

 

Historia

La imagen del ángel mirando un montón de ruinas es el mejor resumen de la concepción benjaminiana de la historia que, según él, no es una ciencia sino una forma de recuerdo. Si la ciencia constata asépticamente, el recuerdo modifica. Para Benjamin, el pasado perdura como un escombro desarticulado en el presente y lo nuevo emerge como fragmento. Benjamin busca las diversas y silenciadas prehistorias del presente. Busca traumas de la memoria (emergencias violentas del pasado en la actualidad) para capturar la huella de la explotación y la barbarie, y así redimir a la memoria.

 

Ibiza

Ibiza ocupa un lugar importante en la vida de Benjamin. Ahí vive como turista en 1932 y como exiliado en el año siguiente. En Ibiza, recopila la tradición oral y ejerce de flâneur. En su diario, además de reflexiones sobre el paisaje y la arquitectura tradicional de la isla, empieza a gestar el concepto de aura. Las reflexiones sobre el valor de uso de la casa tradicional ibicenca y las nuevas viviendas modernas le sirven como metáfora de dos mundos enfrentados. En Ibiza escribe su obra Experiencia y pobreza.

 

Iluminaciones

Las iluminaciones de Benjamin, en oposición a las iluminaciones de la religión, son profanas. Las iluminaciones muestran el trabajo poético de la imagen, la unión de elementos en apariencia distantes, el encuentro de los cuales produce una revelación y un impulso de reconversión del tiempo histórico.

 

Imagen

Benjamin es muy crítico con los nuevos usos comerciales e indiscriminados de la imagen, que muestran el conflicto entre el acontecimiento único (y aurático) y la reproducción en serie. La pérdida del aura de la imagen conlleva un empobrecimiento estético, una pérdida de su valor cultural y del hilo que conecta con el pasado. La autonomía de la imagen como un fetiche del capitalismo.

 

Italia

Del viaje a Italia que Benjamin hizo en los años veinte, surgió el Diario de viaje (Italia). Una crónica sobre su encuentro con la Pinacoteca de Brera, la pintura de Leonardo da Vinci La última cena, y la Arena de Verona. Un libro de impresiones y memorias de una viaje de formación.

 

Lenguaje

Según la tradición hebrea, la palabra se da cuando Dios crea las cosas. De ahí que el lenguaje tenga un elemento sagrado. Benjamin se muestra siempre en contra de la concepción instrumental del lenguaje en la modernidad, la cual ha vaciado de sacralidad la palabra.

 

Marxismo

El mismo Benjamin afirmaba que no era marxista sino materialista dialéctico. Llegó al marxismo a través de la lectura de Lukács, aunque su marxismo fue siempre poco ortodoxo. Según él, el marxismo no invalidaba el judaísmo; al contrario, lo completaba con su nueva conciencia económica y social. En Tesis sobre la filosofía de la historia escribió: Al concepto de sociedad sin clases se le debe devolver el auténtico rostro mesiánico, y esto en interés de la política revolucionaria del proletariado mismo. El último texto escrito por Benjamin, Tesis sobre el concepto de historia, es un compendio de su peculiar materialismo histórico. 

 

Memoria

El concepto de memoria para Benjamin comprende un contenido epistemológico, una filosofía de la historia y una propuesta política. Como concepto epistemológico, significa abordar el pasado no sólo como aquello que fue sino como aquello que fracasó. Un abordaje que sitúa de otra manera ante el presente: contemplar el pasado olvidado pero también contemplar aquello que, en el presente, está en peligro de ser excluido. Un nuevo conocimiento que transforma la filosofía de la historia: historia de los vencedores con una ausencia importante de verdad, la de los perdedores. En su teoría de la historia, el olvido es más amplio y estructural que el recuerdo, una aventura excepcional del olvido. Benjamin invalida la tesis del progreso y convoca un nuevo proyecto político: el peligro del olvido persiste. En su texto Tesis sobre la filosofía de la historia insiste en la capacidad liberadora de la memoria.

 

Modernidad

Encarnación del infierno y, al mismo tiempo, promesa de revolución. Benjamin descree de esa fábula del progreso con la cual se ha presentado la modernidad. Ni sus grandes catástrofes, como la Primera Guerra Mundial, han servido para levantar el velo de la fe en el progreso. Sólo la revolución puede acabar con la forma de violencia que es la modernidad.

 

Moscú

Aparte de encontrarse con Asja Lacis, de quien se había enamorado, Benjamin viajó a Moscú en el invierno de 1926 con la intención de decidir su ingreso en el Partido Comunista Alemán. Permaneció en Moscú dos meses. Testimonio de este viaje es su Diario de Moscú, el único documento íntimo que Benjamin escribió.

 

Narración

La narración es memoria compartida. En Experiencia y pobreza y El narrador (1936), Benjamin advierte que la negación y la destrucción de los mecanismos que nos permiten tener herencia de la memoria y de la experiencia de aquellos que nos preceden, conducen a una nueva forma de barbarie, el silencio o la imposibilidad comunicativa. Es propio del siglo XX la crisis de la narración y por tanto, de la posibilidad de comunicar la experiencia vivida.

 

Pasajes

Con este nombre se conocen los escritos de Benjamin sobre los pasajes parisienses y la arquitectura del hierro como metáfora de la modernidad y la ciudad. El Libro de los Pasajes tenía que ser el libro de Benjamin sobre París. Un proyecto inacabado como una extensa recopilación de citas y comentarios en los cuales aborda las dimensiones materiales y simbólicas de los pasajes: largos corredores comerciales iluminados cenitalmente construidos en la margen derecha del Sena. Estos lugares comerciales de hierro y vidrio son el gran elemento alegórico en su análisis histórico de la sociedad capitalista y sus expresiones culturales.

 

París

Emblema del nuevo espacio físico y mental de la modernidad. París no es una ciudad en la obra de Benjamin, sino la materialización en el espacio del capitalismo y el arte moderno, formas que imponen unas nuevas condiciones de experiencia en el sujeto. Benjamin proyectaba un libro sobre París (París, capital del siglo XX) que no acabó. Sus materiales preparatorios constituyen las casi 1000 páginas del Libro de los Pasajes.

 

Portbou

Último de los pasajes vitales de Walter Benjamin. Extremo norte de la costa catalana y pueblo fronterizo con Francia, donde murió huyendo del nazismo. Símbolo de la frontera de todas las fronteras y lugar en el cual el escultor Dani Karavan alzó su memorial a Benjamin.

 

Revolución

Acontecimiento mesiánico, el único capaz de impedir la catástrofe. La revolución no se hace en nombre del futuro sino del pasado. Tampoco es el resultado de una evolución histórica lineal, sino que nace del dolor de los humillados y explotados por el progreso. Es la única violencia capaz de destruir la violencia de la historia.

 

Surrealismo

Benjamin considera la herencia del surrealismo como una forma de liberación social y moral, una auténtica fuerza revolucionaria de la historia con poder de transformar el mundo. Ve el surrealismo como una verdadera iluminación histórica. En su texto de 1929 El surrealismo. La última instancia de la inteligencia europea y en el Libro de los Pasajes, se adscribe al potencial revolucionario de los axiomas oníricos surrealistas.

 

Teoría Crítica

En Benjamin, este concepto va mucho más allá de su formulación por parte de los filósofos de la Escuela de Frankfurt y amigos de Benjamin, Theodor Adorno y Max Horkheimer. Debe entenderse la crítica de tal manera que la política sea su continuación por otros medios. En su sociología de la cultura, pone el acento en el concepto de experiencia social. Como teórico de la cultura, su interés se refiere a los cambios que el proceso de modernización capitalista ocasiona en las estructuras de interacción social.

estructuras de interacción social.