Portbou, años de exilio

Portbou durante la Segunda Guerra Mundial

Por su situación fronteriza, durante el siglo XX, Portbou vivió de lleno el exilio en su sentido doble: de sur a norte y de norte a sur. Primeramente, en el contexto de finales de la Guerra Civil española, fue un escenario excepcional de la retirada del ejército republicano y del exilio de miles de personas hacia el territorio francés. Después, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, fue lugar de paso, de retención y de acogida de personas que huían del nazismo. Esta vivencia doble del exilio, convierte Portbou en un espacio único cuando se quiere revisar la memoria democrática y la lucha contra el fascismo en la Europa del siglo XX.

El paso de los Belitres es el punto fronterizo más oriental entre el Estado Francés y el Estado Español. Comunica los municipios de Cerbère (Roussillon) i el de Portbou (Alt Empordà). Es en este lugar donde cruzaron la frontera gran parte de los casi medio millón de personas que huían del fascismo a finales de la Guerra Civil: se calculan unas 480.000 en la totalidad de las comarcas de los Pirineos, y unas 350.000 en el Alt Empordà. Es también en este lugar donde judíos e intelectuales europeos llegaron huyendo del nazismo. Entre ellos, Walter Benjamin.

 

Guerra Civil: del sur al norte

El 26 de enero de 1939, las tropas del general Franco ocupaban Barcelona. Era el comienzo del fin: la Guerra Civil española se acercaba a su término. Con la apertura de la frontera francesa a finales de enero y principios de febrero de 1939 (los controles fronterizos permitieron la entrada de refugiados civiles a patir del 28 de enero y de militares republicanos desde el 5 de febrero), unas 350.000 personas abandonaron el Estado Español a través de los distintos pasos del Alt Empordà, principalemente a través de los pueblos de La Jonquera (paso del Pertús) y Portbou (paso de los Belitres). Pero también a través de Mas Perxés y del paso de Manrella en Agullana, del paso de Lli en La Vajol, y otros. Soldados y autoridades republicanas, intelectuales y creadores, y gran cantidad de población civil, buscaban protección en territorio francés. Entre la multitud de personas que pasaron por Portbou, se encontraba el fotógrafo Agustí Centelles (en concreto, cruzó por el túnel del ferrocarril), extraordinario documentalista de la vida en los campos de concentración en el exilio francés. Y es que a pocos kilómetros al norte, les esperaba el drama de los campos de concentración y, para algunos, una vida larguísima en el exilio. Las medidas tomadas por la administración francesa fueron mínimas: precarios campos de reclusión con unas condiciones materiales y de salubridad inexistentes. Más de la mitad de los exiliados acabaron regresando pronto a España donde les esperaba la prisión o el estigma. Fueron unos 200.000 quienes permanecieron en el exilio europeo y, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, muchos de ellos marcharon hacia América.

Espais de la Memòria es un programa de amplio alcance impulsado desde el Memorial Democràtic de la Generalitat de Catalunya, con el objetivo de recuperar la memoria de la Guerra Civil. En este escenario, y en el tramo más oriental de los Pirineos, se han recuperado y señalizado diversas rutas y lugares históricos en 17 pueblos (además de Portbou, también la Jonquera, Agullana, la Vajol y Figueres, entre otros) que recorren el camino hacia el exilio seguido por miles de personas. Un ambicioso programa de memoria democrática que incluye la creación del MUME (Museo Memorial del Exilio) en la población de la Jonquera.

Además del paso de miles de exiliados, el pueblo de Portbou sufrió numerosos ataques aéreos durante la Guerra Civil: su situación fronteriza lo convertía en plaza muy deseada por el ejército franquista. El Ayuntamiento habilitó varios refugios para proteger a la población de los bombardeos franquistas: túneles ferroviarios, canales de riego cercanos a la estación, algunas calles y el mismo Ayuntamiento. Al final de la Guerra, Portbou fue atacado por tierra, aire y mar. Los efectos destructivos de la contienda fueron devastadores. Cuando Walter Benjamin llegó a Portbou, 19 meses después del fin de la Guerra, aún eran evidentes.

 

Segunda Guerra Mundial: del norte al sur

Con la declaración de la Segunda Guerra Mundial y con la ocupación alemana de gran parte del territorio europeo, muchas personas seguieron el camino opuesto. Con el objetivo de cruzar el territorio español para alcanzar Portugal y desde ahí, embarcar hacia América, para muchos Portbou fue el primer pueblo que los recibía en el sur de los Pirineos.

Disponer de una estación internacional de ferrocarril facilitaba la entrada en el país. Muchos (en caso de disponer de papeles en regla y posibilidades económicas) llegaron en tren mientras otros cruzaron algunos de los distintos pasos de montaña que comunican Francia y Catalunya. En todo el Pirineo, los pasos de más fácil acceso están en el Alt Empordà. Fue así como los pueblos fronterizos de esta comarca vieron llegar miles de personas que huían de una Europa amenazada por el nazismo. Pendientes de los controles, que se habían intensificado, llegaban con la incertidumbre de si el nuevo gobierno español fascista los dejaría circular por su territorio o serían obligados a la repatriación. Y así, pasaron por Portbou novelistas como Heinrich Mann o Franz Werfel (que cruzó con su esposa Alma Mahler), intelectuales como Hannah Arendt, científicos como Otto Meyehof (premio Nobel de Medicina en 1922) y cantantes como Lotte Leonard.

Benjamin había salido de Banyuls el 26 de septiembre de 1940. Tenía 48 años. Su suicidio (un día después) se ha atribuido a la intención del Gobierno español de devolverlo a Francia, con el destino que esto suponía.